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Reseña de libro: "Gótico" de Silvia Moreno-García

 




Hmmm... hmmm... ¡HMMM! Ok, esperaba que la obra justificara el hype... y me falló. Aparte, me quedé con la espinita de leerlo en inglés, ya que quiero saber qué tan bien o mal quedó la caracterización mexicana vista desde el punto de la autora mexico-canadiense, haciendo de lado la adaptación al español. Sin embargo, creo que la espinita no es tan molesta, porque no lo leería de nuevo.

Por muchísimos momentos le sentí vibes de películas estilo La cumbre escarlata, Huye y hasta de Monster House, jajajaja. Entonces a Virgil Doyle me lo imaginé como a Tom Hiddleston ;), muajajaja. 

En lo personal, el personaje de Noemí no me gustó, de hecho me desesperó. No fue una persona por la que sintiese empatía. El único punto bueno que le doy es que fue muy terca, en el buen sentido, lo que hizo que fuera un personaje consistente y sincero. En cuanto a los otros personajes, siento que cayeron en un cliché de las típicas películas de terror, con el ama de llaves rígida, el marido pretendiendo que todo está bien y el que lo sabe todo y no dice nada.

Sin embargo, lo que me hizo ponerle dos estrellas en vez de una, es que la escritura me pareció ligera y, por lo tanto, rápida de terminar; esto no quiere decir que tenía la urgencia de acabar el libro porque ya no lo soportaba, sino que siempre he sentido que este tipo de género a veces necesita dar muchas descripciones para nosotros poder visualizar lo que ve el personaje pero aquí fue muy conciso, directo y con una que otra buena metáfora. El texto se podría leer a lo mucho en dos días si la vida no nos hiciera tener jornadas de trabajo absurdas.

No soy de leer libros de terror. Si no recuerdo mal, he leído dos de Stephen King, pero nunca dieron miedo. Su escritura siempre la consideré más relacionada al suspenso, me siento con la necesidad de saber cómo rayos el personaje principal saldrá del problema y eso hace que comience a teorizar sobre lo que va a pasar y al final me divierte si le atino o no. Gótico no me provocó eso. O tal vez soy una rara que no le dan miedo estas cosas, no lo sé. Eso sí, lo que sí sentí fue asco. Esa visualización fue demasiada. ¡Qué bueno que no acostumbro a comer botanita mientras leo o tomo café/té!

No sé si este libro contiene algún trigger warning... espero que sí, ya que se mencionan cosas relacionadas con el incesto y la violaci*n.

Sí iría al cementerio inglés de Hidalgo, though :P

Dejo aquí algunas frases interesantes:

  • Tenía un corazón sangrante, crudo, pensó Noemí. La imagen se intensificó en su cabeza. El corazón anatómico era rojo, como el corazoncito que salía en el número veintisiete de los cartones de la lotería.
  • Venas y arterias taponadas con vicios secretos.
  • La familia. Todo el mundo había quedado traspuesto. La más venenosa de las tintas habría corrido por las páginas de la sociedad.
  • Las páginas interiores estaban en su mayoría intactas, aparte de un par de manchitas en algunas esquinas que le recordaron a las rayas y puntos del código morse. La naturaleza escribiendo en papel y cuero.


SILVIA MORENO-GARCÍA es una novelista mexico-canadiense radicada en Canadá, escritora de cuentos cortos y editora. Moreno-Garcia inició su carrera publicando sus obras en varias revistas de ficción y libros incluyendo Exile Quarterly. Fue finalista para el premio Manchester Fiction Prize en 2011. Su primera colección de cuentos cortos This Stranger Way of Dying fue publicado en septiembre de 2013 por Exile Editions. 






Reseña de libro: "Las aventuras de Don Chipote" o "Cuando los pericos mamen" de Daniel Venegas



Las aventuras de Don Chipote es una novela que narra la historia de Don Chipote y su familia en busca de una vida mejor después de creerse las mentiras del compadre Pitacio, quien acababa de regresar de Estados Unidos, que se las daba de gran conocedor y que supuestamente había amasado dinero y cultura por “aprender inglés”.

A lo largo de la trama, que describe todas las dificultades que el hombre tuvo que pasar junto con su perro Sufrelambre y el amigo que hace en las aventuras, Policarpo, muestra cómo hay una añoranza hacia la familia, mas no de la vida en México, en cómo fue un poco la época del enganche, los abusos tanto de mexicanos como de estadounidenses y cómo el viaje le da al personaje principal otra perspectiva al darse cuenta de que todo son mentiras, descubrir que se harían ricos hasta que los pericos mamen y de lo fácil que resulta mentirle a la sociedad respecto a lo mismo.
Al leerlo, muestra que la situación para los mexicanos en Estados Unidos en cuestión de abuso, discriminación y oportunidades de empleo ha cambiado muy poco, con lo cual, Las aventuras de Don Chipote, publicada en 1928, desgraciadamente sigue siendo de lo más relevante.

La manera burlesca del libro hace que resulte ameno de leer. El escritor busca generar empatía, a pesar de que él mismo no la tiene, con el protagonista y sus desgracias, por lo que nos convierte en sus amigos y deja que el texto quede lleno de coloquialismos para que nos familiaricemos más, pero también lo deja con un lenguaje elevado y de uno que otro vocablo en inglés para marcar la diferencia entre una cultura y otra.

Si nos enfocamos en lo que significa “chicano” en la actualidad (“Dicho de una persona ciudadana de los Estados Unidos de América y perteneciente a la minoría de origen mexicano ahí existente”), entonces Las aventuras de Don Chipote no es parte de la literatura chicana.

Hay que recordar que la palabra “chicano” fue utilizada en el texto para hacer mención de las personas mexicanas en Estados Unidos, no para personas nacidas de padres mexicanos, por lo que nos encontramos con un cambio de significado como el que se vio en el texto de Juricek respecto al cambio de la palabra “frontera”.

El autor, Daniel Venegas, nació en México y tuvo la oportunidad de conocerlo, ya que emigró después; a diferencia de las personas nacidas en el otro lado, él tuvo la oportunidad de comparar los dos estilos de vida, mientras que los chicanos, por el contrario, escriben con el ferviente deseo de ser transportados a la tierra mítica que es México porque su vida ha estado en contacto con dos culturas al mismo tiempo y en verdad quieren saber a cuál pertenecen. Es así como descarto que Las aventuras de Don Chipote pertenezca a la literatura chicana. Don Chipote nace en México, viaja, compara, pero regresa al lugar que lo vio nacer. La añoranza es distinta.

No se puede decir que la novela es fronteriza. El protagonista sí cruza una frontera pero no hay un verdadero reflejo de esa vida a lo largo de la historia, es tan siquiera un pequeñísimo extracto; lo que vemos son las desgracias que siguieron al personaje, y al de su familia en ella al querer cruzarla. El switch coding está muy marcado, contrario a lo que se hace en las novelas chicanas más actuales, donde esos pequeños detalles marcan la diferencia con respecto a algo escrito por un autor mexicano.

Fragmentos de color sin pincel

Alexandra apesta para la poesía dadá...  y también para los demás estilos de escritura, pero esto le saca canas esmeraldas.

Después de buscar y recortar palabras y de ordenarlas de dos maneras, en la primera separando por color y en la segunda buscando una historia, me di cuenta que la historia a la que estaba llegando es una que ya me es MUY conocida. 




Esto ya lo he contado aquí en el blog. Resulta que, desde hace como 13-15 años, he estado tratando, en serio TRATANDO, de escribir algo que tiene relación con las palabras que escogí al querer realizar esta actividad. 




He retomado mi historia y la he dejado no sé cuántas veces, he perdido libretas de maneras catastróficas, he cambiado enormes partes de la trama pero he dejado diálogos a lo largo de los años, en fin. 




El punto es que parece que es una historia que no me dejará en paz y esta actividad ha sido mi "pequeño recordatorio" que tengo un bendito documento de Word al que no le he añadido ni quitado nada desde hace una eternidad a pesar que dije que iba a aprovechar mi año sabático (y luego estamos encerrados, no tengo excusas).

No voy a leer

Por ahí en Twitter me encontré este Booktag, pero como nadie me etiqueta y yo soy bien metiche, pues lo voy a hacer aunque no me inviten porque a veces me aburro :) Es simple: esto se trata de poner el por qué no se van a leer ciertos libros.


1.- Saga que no voy a continuar:

Divergente de Veronica Roth


Recuerdo que me costó bastante comenzar el primer libro, pero el final me gustó, de hecho me dejó bastante enganchada, por lo que decidí comprarme el otro casi enseguida. Pero definitivamente no llegó a atraparme de tal manera a como lo había hecho ya Los juegos del hambre. Terminé el libro aún así, me compré el tercero, pero nunca lo leí. El estilo de Veronica Roth me gusta mucho, así que espero que pueda leerla luego en algo que no sea una serie.


2.- Autor que no volveré a leer:

Siento que esta es difícil porque se me vienen muchos escritores a la mente por el hecho que he leído libros bastante malos, pero esta vez me voy a ir por el hecho que he terminado con el corazón roto y porque me ha dejado decepcionada.

J.K. Rowling



Ha intentado darle el beneficio de la duda, pero cada vez hace las cosas peores en vez de remediarlas. Me quedo con Harry Potter y nada más, nada de Robert Galbraith, nada de los spinoffs dentro del universo mágico. Esa mujer necesita un alto. Está sedienta de poder. Y me duele porque fue mi ejemplo a seguir la mayor parte de mi vida.


3.- Libro que no reelería jamás:

American Psycho de Bret Easton Ellis


Sabes que estás leyendo a un narrador en el que no puedes confiar, pero ese no es el problema, el problema es que... todo es muy explícito... y muy asqueroso. Yo tengo límites. Hay una escena con un ratón y el ratón no es el problema.


4.- Autor que nunca voy a leer:

Robin S. Sharma



No tengo nada en contra de él, pero ya he intentado leer libros motivacionales y de ese estilo y simplemente no son lo mío. A lo mejor en la secundaria sí lo hubiera leído, porque había una extraña moda en ese entonces en donde estabamos leyendo a Paulo Coehlo a Carlos Cuauhtémoc Sánchez y barbaridades de esas, pero ahorita PASO.


5.- Libro que no volveré a retomar:

The Elephant In the Mirror de Annette Earl


Mi ex me recomendó este libro un par de veces, pero me dijo que no gastara dinero en él porque su hermana lo había escrito y como que no son los mejores amigos del universo, lo que no le dije fue que luego lo conseguí en audiolibro. Pero tuve el mismo problema que con Sharma. El libro es motivacional. Intenté escucharlo e incluso seguir los ejercicios, pero definitivamente no fue lo mío. Además, con eso de la ruptura, no quise seguir dándole cuerda al asunto, así que BYE.


¿Cuáles son los que tú no vas a leer? 


Y mi madre todavía me pregunta por qué soy una inadaptada social


Mi mamá no le preguntó nada a nadie desde que llegamos a mi nueva escuela, simplemente saludó con una sonrisa de oreja a oreja a todo mundo y con su estruendoso "buenos días". Con mucha seguridad, me llevó a un salón que tenía el número 10 arriba del marco de la puerta. Sin embargo, yo noté que había una hoja recién pegada con cinta adhesiva que indicaba que el grupo era el 2-20 cuando yo tenía que dirigirme al 1-10.

Mami, creo que este no es mi salón.

Claro que sí. El día que te vine a inscribir me dijeron que ibas a estar en el grupo 1-10 y este es el salón 10. Tiene sentido.

Pero aquí dice que...

Yo creo que ya casi va a tocar el timbre y el salón está casi lleno. ¿Por qué no entras y agarras un lugar? Yo me quedo aquí hasta que entre tu profe.

Mami, todos aquí se ven bien grandes...

Pues ya ves que todos siempre han sido más grandes que tú, con eso que te metí a la primaria a los cinco años en vez de a los seis.
Y no me quedó de otra más que entrar. Sentí cómo muchos me clavaban la mirada.

¡NIÑA NUEVA!

"Ok, Ale. Es normal que la mayoría ya se conozca. Esta escuela también tiene primaria y seguro quisieron quedarse en su primer año de secundaria aquí también. Ok, pero, ¿entonces cómo vas a conseguir amigos si ellos ya se conocen? ¿Te van a ver feo porque eres una nerd, porque vienes de escuela de gobierno y porque vienes becada?"

Uno de los únicos lugares disponibles era uno que estaba justo frente al escritorio del profesor. Como no quise que las miradas duraran aún más, escogí ese mesabanco y miré a mi mamá, quien me siguió sonriendo, pero esta vez de manera cálida. Me calmé por un momento hasta que tocó el timbre y ella, fiel a su palabra, se marchó hasta que el profesor entró.

El profesor saludó, muy altivo, y aun así la mayoría lo saludó con gritos de emoción, como si se tratara de su profesor favorito.

La mayor parte de la clase consistió en el profesor haciendo preguntas sobre las vacaciones de verano y todos respondiendo entusiasmados y también haciéndole preguntas. Pasaron unos angustiantes 40 minutos cuando el profesor decidió pasar lista. Al terminar preguntó si había alguien nuevo o si alguien había hecho falta de mencionar.

Obviamente me tuve que poner de pie.

Me pidió mi nombre y apellidos y él había terminado de anotar cuando comprobé en su lista que yo no era la que me había equivocado de salón.

"Computación II. Secundaria. Salón 10. Grupo 2-20."

Y de todas maneras, tratando de no llorar, pregunté con voz aguda:

¿Este no es el salón de primer año?

Y el profesor, como ya lo había demostrado por cuarenta minutos, tuvo la desfachatez de soltar una risita.

No. Esto es segundo.

Y tachó mi nombre de un jalón. No dijo nada más, pero se me quedó mirando con una sonrisita burlona.

Sin voltear a ver a los demás, agarré mis cosas y salí del salón lo más rápido que pude. Sentí cómo las lágrimas salían por fin y cómo mi cara pasaba de caliente a fría de un momento a otro. Casi podía escuchar al profesor haciendo un comentario respecto a mí hacia el salón en ese preciso instante y no sabía si iba a acabar vomitando.

La dirección estaba casi a un lado y una de las prefectas me vio y se acercó a mí. Fue muy amable, me calmó y me llevó al salón correcto.

Nadie preguntó por mi llegada tardía. Todos se veían tranquilos, como todos aquellos en su primer día de clases en una escuela nueva, pero obviamente no tuve tiempo de tomar apuntes de esa primera clase porque la hora había terminado.

Antes de que entrara el siguiente profesor, la directora pasó y nos dio la bienvenida, así como también nos pasó nuestros horarios.

Me había perdido de mi primer clase de biología, pero ya venía la segunda de computación.

Reseña de libro: "Que. Te. Jodan." de Soma





16:44
Pero la tristeza y el vacío y las lágrimas y la culpa y la vergüenza y los recuerdos y la pena y las canciones y los abismos. Siempre vuelven.

Odio a Soma y él me odia a mí. Me odia por leerlo y yo lo odio a él por tener la capacidad de poner lo que yo necesito escribirle al idiota que dijo que yo valía la pena y que después me hizo sentir como mierda pisoteada en la calle. Así que estamos a mano.

Hace unos tres días entré a la librería sin intención alguna de comprarme algo, sin embargo, me fui a la sección de poesía y este era el único ejemplar de Soma, persona a quien no conocía en absoluto pero que me atrapó con solo leer la frase "Yo no escribo poesía. La vomito". El verbo que eligió fue, sin lugar a dudas, aquello que he estado tratando de hacer con todo lo que tengo en el bendito cerebro que me maldice día y noche. Soma dice en su portada "Que. Te. Jodan." y yo le respondo: "ya lo hicieron, por eso estoy aquí, maldita sea".

Este libro "antipoético" nos muestra personalidades distintas. Aquella que desea que esa persona amada se quede y aquella que quiere que se largue, aquella que quiere que se jodan juntos, aquella que quiere solo se joda el otro y, suena asqueroso (porque esa es la idea), pero mientras el autor vomitaba su sentir, yo devoré el libro un par de veces a modo de catarsis. Lo que terminé descubriendo fue que puedo tomar frases y acomodarlas de manera que cuente mi propia historia; de hecho tuve que anotar esas que de verdad me dijeron "esa eres tú a pesar que Soma te diga en 16:28 que no sabes el dolor con que cada palabra es escogida". Se puede decir que me llegó tanto, que no pude esperar a escribir esto a pesar de tener otras reseñas pendientes. 

Siento que el autor tiene potencial para escribir más poemas y para que estos queden más caóticos sobre la hoja si se lo propone, que puede hacer travesuras con la maquetación del texto y aún más con la creación y juegos de palabras, y eso que aquí da algunos detalles excelentes, así como también muestra la creatividad al nombrar los títulos como las horas del día en que llegó a escribir cada cosa.

Las ilustraciones fueron otro punto a favor porque parecen no tener alma, como si se tratara de seres destrozados, mutilados, ciegos, sin colores brillantes. Porque la vida siempre se trata de ese blanco y negro con uno que otro tono de gris. Y sí, Soma. Las palabras quedan bonitas, lo único que me desesperó es el uso de las itálicas para las palabras en inglés, pero pues eso ya es cuestión de cada quien.

Este librito me dejó estupefacta y con el recordatorio del infinito deseo que tengo de escuchar ese 22:23, porque a lo mejor así podré encontrar lo que el autor tuvo para plasmar esa repugnancia y cansancio que muchos hemos sentido.


SOMA lleva más de dos décadas dedicándose profesionalmente a la música y desde el año 2000 es uno de los productores musicales más prestigiosos del mundo del HipHop, en el que acumula más de mil millones de reproducciones en Youtube de las canciones en las que ha trabajado. Por sus manos han pasado referentes del género como Nach, ZPU, Ambkor o Porta, con quienes realiza giras por España y Latinoamérica de forma constante.

Sobre los textos del Medioevo y Renacimiento


Cuando estábamos en la primaria, en la clase de Historia para ser precisa, una de las actividades que más se realizaban, además de resúmenes, eran líneas del tiempo, seguramente porque aquello nos mantenía demasiado ocupados mientras tratábamos de no revolvernos con tanta fecha y acontecimiento. A mí simplemente me causaban conflicto porque trataba de que las líneas me quedaran derechas y que las descripciones no chocaran unas con otras. A pesar de que esto no es una línea del tiempo en sí, este texto busca recalcar ciertos aspectos importantes del Medioevo y Renacimiento vistos en clase (con un poquitín sobre Modernidad e Ilustración solo a modo de comparación).
La humanidad ha pasado por momentos tanto de censura como de difusión y expansión de los centros de conocimiento; diferentes eventos han marcado un cambio en la manera de pensar de las personas, tanto si están a favor o en contra de regímenes, monarquías o cualquier otra forma de gobierno. Como ya se habló un poco de censura con anterioridad, ahora toca el turno de su antónimo, para lo cual es necesario valernos un poco de las ya mencionadas líneas del tiempo, pero sin acaparar tanto detalle que pueda hacer que este texto resulte abrumador.
En la época del Medioevo (siglo V – siglo XV), los monasterios eran lugares llenos de espiritualidad, arte y silencio a los cuales asistían monjes que vivían de manera entregada a Dios y aun así, su vida solitaria dio un pequeño giro al querer  “reunirse para tener algo en común”. Sin embargo, lo esencial en los monasterios era la vida religiosa y sólo subsidiariamente la cultura y la educación. Su aspecto intelectual era muy bajo pero en cambio fue muy elevado su lado moral y espiritual. Su finalidad educativa más importante era la formación de los monjes. Era al fin y al cabo, un comienzo. En este periodo aparecen obras tanto aprobadas como censuradas, tales como los textos de San Francisco de Asís, o Beowulf.
Después de la caída de Constantinopla, lo cual se considera el fin de la época anterior, el mundo de las artes entró en auge y la misma se caracterizó por el renovado interés del mundo grecolatino y el humanismo, llamándose Renacimiento. La curiosidad científica aparece, así como también se fortalece de nuevo la escuela de Platón en cuanto los estudios de la naturaleza. Además de retomar a Platón, personajes como Copérnico, da Vinci o Kepler dieron aportaciones importantes en el mundo de la ciencia o filosofía. En cuando a la literatura, los cronistas ayudaban a los privilegiados lectores a tener acceso a las conquistas de los nuevos mundos; los poetas tales como Shakespeare le daban al mundo algo de entretenimiento con  amor y drama, mientras que la Utopía de Tomás Moro mostraba a la sociedad ideal.
Con la llegada de la Modernidad (a partir del siglo XVI), se llega a la conclusión de que la verdad no la tiene Dios y que el hombre es un ser capaz de interpretar su palabra; Descartes después cuestiona desde la misma razón.
En la Ilustración (mediados del siglo XVIII), las críticas respecto a las formas de gobierno son más que sonadas, lo cual hace que haya acciones por parte de la sociedad; autores como Montesquieu con sus aspiraciones de libertad o Rousseau con frases como “el hombre nace libre, pero de todos lados está encadenado” no hacen más que mostrar el descontento hacia la opresión social y hasta educativa de aquella época.

Una de las cosas que resulta, no precisamente sorprendente pero llamativa, es el hecho que algunas escuelas o corrientes de pensamiento, por ejemplo la de Platón, hayan tenido importancia en un contexto distinto. Si bien no se dieron de tal manera en la época en que él u otro pensador o autor hayan vivido, esto puede concluir que si un grande llegara a surgir en nuestra época, puede que su gloria le llegue más de un par de años después, ya que puede que sus aportaciones lleguen a ser censuradas en algún momento o puede que el mundo no se encuentre preparado para tal movimiento.
La difusión de los textos y de las ideas se dio y sigue dando gracias a maestros y discípulos a lo largo de diferentes etapas dentro de la línea del tiempo de la literatura, ciencia y filosofía. Las nuevas ideas inspiradas por pensadores del pasado les han dado la oportunidad tanto de ser escuchados y, en la medida más grave, a ser censurados. Sin embargo, así como sus ideas evolucionan, también lo hacen las ideas colectivas de las sociedades. Esto mismo les ha formado un carácter a muchos pueblos, a tal grado que se busca en que la censura sea irónicamente censurada y que tengamos la oportunidad de contar con el conocimiento universal.
Bibliografía:
About Español: https://www.aboutespanol.com/que-es-el-renacimiento-2206950
Educación medieval: https://edumediaudenar3.webnode.es/educacion-medieval/educacion-monastica/
HB: https://historiaybiografias.com/monasterios
Quizlet: https://quizlet.com/203174616/epocas-y-movimientos-literarios-flash-cards/

Sobre la censura



La primera vez que leí sobre la palabra “censura” relacionada con algún libro fue en una revista. Tendría yo creo unos trece años y aquello estaba acompañado por una imagen de personas quemando libros de Harry Potter y con cruces en las manos. Era una imagen pequeña, pero considerando que Harry Potter era, y sigue siendo, parte importante en mi no tan corta vida, aquello me dejó con un mal sabor de boca y con la pregunta ¿por qué niños de otros lados no pueden leer la maravilla que yo estoy leyendo? Meses después, mis padres también tomaron la decisión de censurarme los libros porque me estaba obsesionando con ellos y porque era mejor si comenzaba a hacer otra cosa en vez de quedarme encerrada leyendo… obviamente no hice caso. 

Según a lo que pude investigar después, y recordando un poco el texto que leímos de María Carvajal, Harry Potter fue censurado en los Emiratos Árabes porque incentivaba a la brujería. Cuando yo era niña y leía la saga, sí llegaba a imaginar que dentro de unos años mis maravillosos poderes se desarrollarían, así que, si me pongo en los zapatos de mi católica madre de ese entonces, puedo concluir que mis delirios afectaban mi realidad un poco, pero… yo era una niña (¿tan malo era tener ilusiones?), simplemente tenía que crecer para darme cuenta que lo más importante de esos libros era la amistad que compartían los protagonistas, la unión familiar y que el bien tenía que triunfar sobre el mal. Para eso tuve que dar una segunda y tercera releída, algo que no hubiera podido hacer si en la iglesia le hubieran dicho textualmente a mi mamá que mi héroe era obra del Diablo… tal y como pasó con las caricaturas de Pokémon.

CENSURA. Pokémon fue sacado de mi vida y casi lo logran con una serie de libros porque un padre les dijo a los feligreses que esas eran cosas que no podían verse ni tenerse en casa. La censura es puesta por aquellos que tienen el poder. Esa frase fue mencionada en clase y ahí era donde quería llegar.
En el libro Censores trabajando se destacan puntos importantes que reflejan una idea clara de una censura a mayor escala:
  • Los libros no se publicaban en Francia sin que antes se sometieran a revisión
  • No se podían publicar libros que tuvieran ideas contrarias a las del rey
  • Se censuraban libros que simplemente no eran buenos
  • Los que se encargaban de censurar, también se dedicaban a editar
  • Se llegaba a considerar si los libros eran dignos de ser publicados
  • Al paso del tiempo, los lectores podían percatarse si sus libros contenían partes censuradas, ya que se ponían códigos en ellos (como puntos suspensivos)
  • No había castigos físicos, pero aquello llegaba a afectar relaciones laborales, para bien o para mal (chantajes)
  • Se contaba con un canon literario (lo leíble, lo aceptable) y los índices (libros prohibidos) 

Uno podría pensar que la censura de libros es algo del pasado, pero la libertad de expresión no puede ser absoluta. A continuación adjunto una pequeña lista de libros contemporáneos y las razones por las que fueron censurados en un mundo en donde la información tiene cada vez más alcance debido a los medios de comunicación masiva (más recientemente con el internet):

Rebelión en la granja – George Orwell
Por su crítica a las élites del poder.
Obras completas – Julio Cortázar
En este caso, el censurado fue el autor. Se le incluyó en la lista negra de la dictadura militar en Argentina.
El código Da Vinci – Dan Brown
Por hacer ficción con pasajes de la vida de Jesús.
Diario – Ana Frank
Por la dureza de los hechos que se narran.
Sherlock Holmes – Sir Arthur Conan Doyle
Al igual que Cortázar, este fue un autor censurado debido al ocultismo mencionado en los libros.
Lazarillo de Tormes
Por sus críticas a la iglesia.
Persépolis – Marjane Satrapi
Por la descripción de Irán en tiempos de guerra en sus páginas.
Charlie y la fábrica de chocolate – Roald Dahl
En este caso hubo autocensura, ya que el autor decidió cambiar la descripción de unos personajes.
Los viajes de Gulliver – Jonathan Swift
Por su visión anticolonialista y fraternal entre naciones.
Madame Bovary – Gustave Flaubert
Por las situaciones de adulterio, ya que atentaba contra la moral.

No importa si el libro es sobre un niño huérfano que lucha por salvar al mundo y a sus amigos, no importa si los animales poseen la misma inteligencia que los humanos, estos libros inocentes pueden ponerse a la par de aquellos que describen guerras reales vistas por los ojos de unas niñas y pueden a censurarse si tienen una idea contraria a la de un rey, a la de una religión, a una forma de gobierno. No importa cuán grande sea. Pero como bien se mencionó en clase: [la libertad de expresión no puede ser absoluta pero] no es el caso del libre pensamiento.

Bibliografía:

IberLibro: https://www.iberlibro.com/libros/libros-censurados-prohibidos/index.shtml
La censura literaria de María Carvajal
Libros en llamas. Historia de la interminable destrucción de bibliotecas de Lucien X. Polastron
Censores trabajando: De cómo los estados le dieron forma a la literatura de Robert Darton

Reseña de libro: "Juego de tronos" de George R.R. Martin



¡Entrada original en Goodreads!¹


★★★★★


Que libro tan increíble.

Debo decir que al principio fue difícil para mí porque tiene muchos nombres y porque no estaba acostumbrada a tener tantos personajes principales, así que, en mi humilde opinión, eso fue lo que hizo que la historia fuera muy diferente a otras que he leído.

La obra no puede ser mejor, tiene una mezcla de referencias medievales y mágicas, y el desarrollo de los personajes hace que todo sea muy real.

¡ALERTA DE SPOILERS!

Mi favorita por mucho fue Daenerys Targaryen, por su historia, su personaje, todo. Solo era una niña de 13 años que tuvo que convertirse en mujer para salvar su linaje, y cambió de ser una niña miedosa y maltratada a ser una mujer sabia y valiente con más pantalones que Joffrey Baratheon. También amé a Tyrion Lannister, porque demostró que tiene el nombre de los Lannister, pero no sus ideas, lo que lo hace un personaje fuerte y centrado.

¡FIN DE LOS SPOILERS!

Necesito saber qué sigue. Desafortunadamente, necesito ahorrar dinero primero y mantenerme alejada de lo que me puede echar a perder la historia.


¹Esta reseña se escribió y publicó en mi perfil de Goodreads en 2013. Puede que ahora presente pequeños cambios en estructura o correcciones, pero no ha cambiado su intención.

Sobre los textos religiosos


En una de mis clases de la maestría nos han pedido que redactemos sobre lo visto en clase para que poco a poco vayamos adquiriendo un estilo propio al momento de escribir, de manera que uno diga “Ah, esto lo escribió tal”, o algo así se mencionó. Pues bien, esta es mi manera de escribir, casual, no rimbombante y de manera errante. Este es tal vez un enfoque equivocado, pero tengo que deshacerme de este writer’s block al menos en esta tarea.

Antes de abordar el tema, se suponía que cada uno leeríamos un capítulo del Libro Judío y al final todos leímos el mismo. El texto que escogimos fue Geografía urbana y palabra impresa, y en él pudimos leer sobre el creciente número de bibliotecas especializadas sobre libros judíos en Argentina en las primeras décadas del siglo XX.

Tanto en la urbe como en las pampas, los recién llegados se agruparon para no perder sus raíces, evitar el aislacionismo y compartir tanto penas como esperanzas. Crearon instituciones sociales, culturales, educativas, políticas, laborales, socio-deportivas y religiosas.

En lo que se refiere a las bibliotecas, era difícil establecerlas por la falta de fondos  para comprar los primeros libros. Sin embargo, hubo un cambio favorable en la circulación de ejemplares en la posguerra, ya que hubo una baja en los precios de libros importados. Se destacaron autores como Tolstoi, Gorki, Nietzche y Dostoievski, y entre los géneros importantes se encontraban los cuentos, novelas, libros de historia, de antisemitismo y de filosofía.

Con el paso del tiempo y debido a la cantidad de judíos en el área, Argentina fue el hogar de las editoriales judías Zlotopioro Hermanos y Julio Kauffman. Sin embargo, no se podían tener publicaciones periódicas en ídish; además de necesitar tipos hebreos, necesitaban de correctores capacitados que le dieran un visto bueno al trabajo, por lo que muchas otras editoriales se dedicaron en publicar en castellano.

Al contrario de lo que los judíos en Argentina buscaron hacer (que los jóvenes se cobijaran con la cultura de sus ancestros), y dando un poco un giro, pudimos ver ejemplos de aquellos tiempos en que la difusión de lo impreso tenía sus limitantes (en vez de que alguien se cobijara de una cultura, tenían que adoptar solo aquello que era moralmente aceptable).

Como ejemplos vimos la época de las cruzadas, en donde se empiezan a difundir libros populares, como los de las historias caballerescas, las cuales se llegaron a considerar como historias prohibidas debido a que esos textos relataban fantasías y no realidades como lo era en aquel entonces la Biblia y sus textos paralelos (plegarias, oraciones).

Los textos religiosos han sido un mecanismo de control de las masas, han dictado lo que está bien y lo que está mal a lo largo de la historia, prácticamente dicen la manera en que uno debe vivir y hasta lo que se debe pensar. Tomando textos de la iglesia católica como ejemplo, ya que desconozco del contenido de textos de otras religiones, considero buenos apartados a los diez mandamientos, los actos de contricción para aquellos que no hayan seguido estas reglas y la manera en que debe venerarse a Dios.

Acto de contricción 1 (porque claro, depende del tipo de pecado cometido):


Suena fácil llegar al perdón, pero hay un truco: para llegar al perdón absoluto, se tiene que hablar con un intermediario, el sacerdote, relatar los pecados cometidos o los sentimientos de culpa, recibir una penitencia y finalmente recibir una absolución. El poder recae entonces en una persona terrenal y no en un ser celestial. ¿Será acaso que la iglesia católica se haya dedicado a aprovecharse de este pequeño detalle a lo largo de la historia? Aun así, a pesar de la rigidez de la iglesia para con feligreses, resulta interesante  como es que el dogma de esta y otras religiones, que siguieron por siglos un texto sagrado por tantos años prácticamente al pie de la letra, se hayan visto en la necesidad de aceptar que la biblia no se trataba solamente de historia, sino que era necesario que las personas pudieran distinguir entre lo real y lo imaginario, así como también llegar a un análisis de lo descrito.Las siguientes definiciones y ejemplos, fueron tomados de la página oficial de los Testigos de Jehová (2018):

En las metáforas y símiles suelen compararse dos cosas. Por un lado está aquello de lo que realmente se habla, el término real; y por otro, aquello con que se lo compara, el término imaginario. Y lo que ambas cosas tienen en común lo llamaremos punto de comparación. Así que la clave para entender estas figuras es saber identificar estos tres elementos.


Es claro que con la cantidad de información que hay en nuestra época es difícil controlar a las masas de la misma manera en que se hacía antes. El miedo a Dios que se infundía anteriormente no es el mismo de ahora y hay mucha gente que incluso de manera motivada desafía todo lo que sigue siendo moralmente bueno. Pero, quién sabe, a lo mejor en algunos años algún libro perdido de la Biblia aparecerá, hará una mención sobre un manto pintado de los colores del arcoíris y nos tocaría a nosotros encontrar la figura retórica, el término real… Pensándolo bien, probablemente ya apareció y se encuentra ya hecho cenizas, cual alma pecadora en el infierno.  

Bibliografía:

Testigos de Jehová: https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/2009326
Comunidad Judía Amia: http://www.amia.org.ar/index.php/content/default/show/content/21
Rosario Católico: http://www.rezarelrosario.org/contenido.asp?seccion=6






Sobre la lectura




Este es un texto ficcionalizado para una clase de la maestría. El propósito es informar un poco sobre la evolución de la lectura durante los años 2000-2020... pero soy una ridícula, así que me fui un poco más allá:

Hoy cumplí 70 años. Acabo de llegar del restaurante en donde celebré con mi familia y lo primero que hago después de bañarme y ponerme la pijama, es buscar mis lentes para leer un rato. Apago la luz, me acurruco en la cama y los lentes se encienden. Mis ojos buscan el título que mi hermana dijo que habría en mi biblioteca virtual como regalo de cumpleaños. No me toma nada de tiempo, ya que el nuevo título brilla a diferencia de los otros. El libro se abre al momento y las letras aparecen frente a mí, como si flotaran. Mis ojos ya no tienen que configurar ni el tipo ni el tamaño de la letra o el ritmo de lectura, solo me deshago del audio para poder tener una lectura normal.

Una lectura normal…

Es curioso cómo lo normal cambia de una época a otra. Yo solía leer de una manera muy distinta… ¿Hacía cuánto de eso ahora? ¿15 años desde que me rendí totalmente al vicio de leer de manera puramente digital? ¿Más? Cuando tenía casi 30 no hacía más que pensar en ampliar mi biblioteca física de libros, y a pesar de que no tenía demasiados como hubiera deseado, me sentía orgullosa de lo que ahí había. Pero el incendio llegó y se llevó nuestra casa, nuestras fotos… mis libros. Ahí había de todo: libros pequeños de la infancia, algunos clásicos que no había leído completos por lo enormes que eran, una increíble pila de libros por leer… pero eran todos míos, por regalos o por berrinches.

Obviamente mi biblioteca no era la de Alejandría, pero de igual manera no creo necesario decir cuánto lloré. Curiosamente, mi Kindle, que tenía más de 50 libros, sobrevivió porque ese día lo llevaba conmigo, pero aquel Kindle no era de la primera generación de 2007, esa que simplemente tenía la función de ser un lector electrónico y ya, el mío era de hecho de la octava generación, aquella que además de lector era de los que a la vez podían tener todas las aplicaciones de un teléfono, lo cual era mucha distracción. El caso es que… esos 50 libros no los podía tocar, ni oler… pero al menos quedaban guardados en un lugar donde el fuego tal vez podría dañar al dispositivo, pero no las obras. Lo cual es irónico considerando que Kindle significa encender.

Yo solía tener una relación amor-odio con el aparatito desde antes del incendio. Odio porque no consideraba a aquello leer, leer, pero amor porque me gustaba descargar los libros que había gratis en la tienda y sí, también terminaba descargando PDFs que no eran copias autorizadas. Aunque aquello tenía una ventaja: a pesar de que en un principio quería tener una biblioteca enorme, sabía que aquello era muy difícil debido a lo económico, así que el tener copias virtuales gratis o PDFs, me ayudaba a la hora de escoger qué comprar. Así que leía un libro de ahí cuando no me distraía, lo compraba en físico si me gustaba, con la portada más linda que pudiera encontrar por cierto, o lo borraba del dispositivo para no saber más de él si resultaba ser una decepción. No lo niego, aquel método de búsqueda de tesoros era divertido.

Antes del incendio y por allá de 2011, yo tenía un blog, pero después decidí mudarme a la página de Goodreads, en donde una comunidad enorme de lectores compartía sus reseñas, calificaciones hacia los libros y escritos propios, aunque lo último era lo menos frecuente. ¡Esa página era el verdadero Face-book! Aquello hizo que comenzara a escribir mis propias reseñas, que no eran tan buenas ni extensas como las que había ahí, pero eso me entusiasmaba a leer más y a hacer comparaciones. Las maneras en que se recomendaban los libros o las maneras de saber sobre ellos cambiaban de manera un tanto brusca pero satisfactoria. Había otro método que también me encantaba para el proceso de lectura, pero para ello utilizaba el celular. No, no me ponía a leer directamente ahí, sino que había páginas, como Tumblr e Instagram, en donde usuarios compartían fotos de manera muy artística de los libros que leían en el momento o que les gustaban, eran fotos tan maravillosas que parecían sacadas de algún estudio. Así que, gracias a todo ello, mi biblioteca estaba adquiriendo un toque colorido, tanto de manera literal como metafórica. Tuve también el placer de conocer a una Booktuber y de ver sus reseñas en vez de leerlas desde que estaba en la universidad, alrededor de 2010. Escuché audiolibros y descubrí que me gustaban más si eran los mismos autores quienes leían. ¡Eran libros y libros por doquier y aquello no podía ser más perfecto! 10 años después, era como si no hubiera hecho nada.

Sí volví a comprar libros, sí volví a recibirlos como obsequios en San Valentín o cumpleaños, pero el miedo a perderlos otra vez era más fuerte, por lo que dejé de llenar estantes casi a los 40. También me ganó el impulso porque los Kindle eran cada vez más hermosos. Recuerdo que me volví loca cuando la versión con proyector salió. ¡Tenías tu libro proyectado y parecía que lo tenías justo frente a ti para cambiar la página sin tocar la pantalla! Años después, sentía que ya había vuelto a recuperar casi todos los títulos de mi juventud de manera más barata y todo guardado en la nube. Sin embargo, los que llegaban a mi casa a visitarme ya no veían estantes con libros, ni preguntaban “¿A poco has leído todo eso?” Ya nadie se detenía a mirar si teníamos gustos en común, y si llegaban a tener la más remota curiosidad, podían ver mi inventario en TBR, sucesor de Goodreads (que crecía más que nada en la sección Libros que quiero leer). ¿Aquello hería mi ego? Pues sí.

Aún en el año 2061, en donde ahora me encuentro, los libros se siguen leyendo, coleccionando, publicando en físico. Sin embargo, los lectores siempre se han ido adaptando a sus necesidades. El mundo avanza cada vez más deprisa, por lo que comprar en línea, guardar los libros para después y leerlos cuando se tiene tiempo desde cualquier dispositivo electrónico es una ventaja fascinante. A los 26 años, yo no consideraba siquiera cambiar los libros por una pantalla, pero ahora me doy cuenta que lo importante no es el cómo leer, sino el poder leer.