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32


Ya son 32. Y no es un disco de Adele. Es mi pinchi vida. Son 32 años en los que no he encontrado mi lugar en el mundo. Pero, creo que mi manía este año sí encontró un buen espacio a comparación de 2022 en cuestión lecturas. Me parece que haré este tipo de post cada año, una comparación de los libros de la lista de 30 antes de los 30 que he leído sin querer, porque he decidido leer sin seguirla, cosa que, honestamente, es mejor: leer lo que me dicta mi cabeza lectora.


Primeras lecturas (en español e inglés):
El 2023 aún no termina, pero creo que esta lista tiene un límite del 11 al 11 de noviembre de cada año.

Ya tengo 31...



 ... y mi intención de leer 30 libros antes de los 30 fracasó. Han pasado más de dos años desde que escribí mi último post y se me hace increíblemente loco pensar cómo es que aún siento que solo han pasado días desde octubre de 2018 (la fatídica fecha en que me quedó un hueco en el pecho), lo cual es todavía más loco porque de eso ya son cuatro años.

En fin.

Sí pude hacer mi relectura de A Court of Thorns and Roses (Una corte de rosas y espinas) de Sarah J. Maas (pero esto solo lo sé porque Goodreads lo tiene registrado, no porque yo lo recuerde) y mi tómbola virtual me dijo que leyera Brave New World (Un mundo feliz) de Aldous Huxley. Y hasta ahí llegué, porque mi cerebro se dio por vencido. Las palabras dejaron de tener sentido para mí, así que abandoné toda esperanza, en todos los sentidos.

Goodreads no registró nada en 2021. No sé si es porque no leí o volví a olvidar. Pero sería comprensible que no leyera nada; me sentía muerta.

Pero, pero, pero, este año comencé leyendo. Ni pensé en los libros de la lista (porque ya había cumplido 30 y pues ya no valía). Lo malo es que hice una pausa porque retomé mis actividades laborales en abril. Entre la capacitación y el estrés por un nuevo, el tiempo se aceleró y de repente me encontré en agosto. La lectura que había comenzado a finales de marzo Los hijos de los días de Eduardo Galeano (el libro que está en la lista del mal) quedó incompleta. 

Entre los libros que he leído este año se encuentra A Court of Thorns and Roses... ¡Otra vez! Facepalm. Además, empecé en agosto y lo terminé apenas este mes. Dishonor on me and dishonor on my cow! Y los siguientes:


Lo malo de todo esto, es que cuando retomé ACOTAR (también en audiolibro, pero con lectura al mismo tiempo), me di cuenta de que se debía a que iba a experimentar un episodio de manía lectora y que sabía que no iba a durar. Terminé ACOTAR, seguí con Lady Chatterley's Lover (El amante de Lady Chatterley) de D.H. Lawrence, decidí releer A Court of Mist and Fury (Una corte de niebla y furia) porque me volví a picar con la saga, y finalmente comencé con Smoke and Mirrors: Short Fictions and Illusions (Humo y espejos: Ficciones e ilusiones) de Neil Gaiman. No he llegado a las 50 páginas de ninguno de ellos.

No escribiré los nombres de los libros que compré este año... eso sería una desvergüenza y no creo retomar las reseñas, pero estoy intentando escribir un diario de lectura, así que algo es algo.

Y después de tanto enredo, ¿por qué acabo de escribir esto? No puedo dormir porque hace como una hora edité y envié un currículum para un trabajo nuevo. Parece que estoy salada, ugh: acaban de cerrar el departamento en donde estaba trabajando... ¿Es que no puedo tener un año completito tranquilo? 

30 antes de los 30



¿Que si vi el video de Priscila Dragón Talavera sobre los 30 libros que estará leyendo antes de que cumpla 30? Vi el video de Priscila Dragón Talavera.




¿Por qué he decidido leer estos 30 libros antes de cumplir 30 años? Lo he pensado mucho, muchísimo. Tengo bastantes libros en físico, así como también en el Kindle, pero estos son los que ya me gritan READ ME! La mayoría han estado en mi TBR desde hace mucho tiempo (solamente compré tres este año khá?) y he decidido  comenzar con las relecturas un mes antes de mi cumpleaños 29, ya que no quiero que mi tiempo vaya a estar en juego (la loca de moi quiere escribir su libro para graduarse de su maestría *muérome*). 

Estuve tratando de organizar esta lista desde entonces y este es el resultado. (A excepción de los libros de Sarah J. Maas y el de Eduardo Galeano, la tómbola virtual escogerá qué será lo que leeré). 

Primeras lecturas (en español e inglés):
¿Los alcanzaré a leer todos? ¿O aunque sea la mayoría? He ahí la cuestión.

Ese maldito hábito



   Nunca le has importado a nadie. Siempre lo supiste. Pero tu mamá, que te tomaba como una persona admirable, no.
   En el lugar solo están tu madre, tu hermana y tu cuñado. La multitud que apareció para despedir a tu padre solo ha quedado en un recuerdo; no da señas de aparecer. 
   Tu hermana no recordó cuáles son tus flores favoritas y acabó comprando rosas. Tu mamá intenta rezar un rosario, cosa que nunca ha sabido hacer sin que la guíen y a pesar de que le suplicaste que no lo hiciera porque la religión no es de tu agrado. Tu cuñado está ahí porque tiene que estarlo.
   Tu deseo de volverte árbol después de morir no se cumple porque no ahorraste lo suficiente para ello y terminas a tres metros bajo el suelo, lejos de la tumba de tu padre porque nadie había anticipado lo que pasaría. El mariachi toca una canción que no conoces; tus gustos se limitan a bandas sonoras de películas o canciones en inglés. El entierro termina. Tu mamá deja de rezar incoherencias y se la llevan, llorando. Y estás justo como siempre has temido que te dejen: sola. 
   Ah, ese maldito hábito de pensar en morir.

Fan fiction como forma de representación de la comunidad LGBTTTIQA+

 


The 100 pudo haber logrado una buena representación de la comunidad LGBTQ+, pero optó por un final nada sano, dejando a aquellos fieles seguidores sin un atisbo de esperanza para sus personajes favoritos.


¡Mira el artículo completo publicado en Multifacética!


Nota: Es la primera vez que me publican en otro lado, así que estoy mega feliz :)

Joanne



"¿Cómo quieres ser recordada? Como alguien que hizo lo mejor con el talento que tenía".


Al igual que millones de personas alrededor del mundo, he amado todo lo que Harry Potter ha representado para mí desde hace unos veinte años, como mi gusto por leer y escribir, así como las amistades forjadas a lo largo del tiempo. Sin embargo, las actitudes de su autora me han recordado el cómo he venido analizando en los últimos meses el tipo de mensaje que ha compartido y la forma en que nosotros, como fans, hemos visto un cambio en nuestra forma de pensar respecto a su persona, una cosa que ella, curiosamente, nos supo guiar, como el identificar a las personas que son carentes de empatía, a quienes no sienten amor o amistad y cómo comportarnos al respecto.

Hace unas semanas, J.K. Rowling utilizó la plataforma de Twitter para mostrar su postura sobre personas de la comunidad LGBTQ+. La autora de Harry Potter ya había encendido las redes con el apoyo dado a Maya Forstater, una investigadora que perdió su empleo por publicar que las personas no pueden cambiar su sexo biológico y que las mujeres trans “no pueden describirse como mujeres” (2019). Además de lo anterior, este verano, precisamente durante el mes del orgullo gay, Rowling llegó a los encabezados después extender su inconformidad al no escribirse la palabra “mujer” en artículo de opinión que hablaba sobre las personas que menstrúan. ““Personas que menstrúan”. Estoy segura de que había una palabra para esas personas. Alguien ayúdeme. ¿Wumben? ¿Wimpud? ¿Woomud? (refiriéndose a la palabra mujer en inglés)” (Rowling, 2020). 

Dado su antecedente, este pequeño comentario exaltó al público, tanto de la comunidad LGBTQ+ como a los que no pertenecemos a ella, porque a nuestro punto de vista, el eliminar a las personas que menstrúan y referirnos solamente a las mujeres, es discriminar a aquellos que no lo son y que tienen que lidiar con ello, como a aquellas personas que están pasando por una transición y que aún menstrúan, así como a aquellas personas que se consideran no binarias. Se les invisibiliza sin necesidad de ponerles una capa de invisibilidad encima.

 Así es como Joanne Rowling ha terminado igual o más odiada que uno de sus personajes de la saga; se ha convertido en una Dolores Umbridge, una mujer intolerante, antipática y racista, mostrando lo que podría ser su faceta como una feminista radical trans-excluyente (TERF por sus siglas en inglés). Según los periodistas Miller y Yasharoff (2020), basándose en la definición de The Urban Dictionary, una TERF es aquella persona que “niega la humanidad de la persona transgénero y que van en contra de lo que la comunidad médica ha aceptado respecto al hecho científico sobre sexo y género”.

En relación a lo anterior y de acuerdo a The Trevor Project (2020), una organización estadounidense sin fines de lucro que se enfoca en los esfuerzos de prevención de suicidio de la comunidad LGBTQ+, sexo se refiere a “la clasificación que una persona recibe al nacer, ya sea masculino, femenino o intersexual”. Mientras que género es “nuestra comprensión y experiencia de nuestra propia identidad”, por lo que es posible que muchas personas se sientan confundidas por ambos términos.

Al respecto, la autora decidió defender su postura diciendo que ha estado muy al pendiente de la comunidad trans, que ha conocido y leído sobre ellos y sobre especialistas del tema debido a que quiere estar al tanto de lo que una mujer joven, como la de sus últimas novelas, estaría interesada en saber, así como también muestra su preocupación por las personas que quieren hacer una transición a pesar de ser muy jóvenes. Además, alude a que por errores del uso de Twitter se han generado malentendidos y que ha sido víctima de la cultura de la cancelación y de diversos insultos por parte de fans y de personas de la farándula.

Daniel Radcliffe, actor que le dio vida al personaje de Harry Potter, respondió a los tuits de la autora precisamente en The Trevor Project, defendiendo la ideología de que las mujeres transgénero son mujeres. “Cualquier declaración que diga lo contrario elimina la identidad y dignidad de las personas transgénero y va en contra de las sugerencias de las asociaciones profesionales de la salud” (Radcliffe, 2020).

De una misma manera controversial, la autora ha recurrido al queerbaiting, un término que se utiliza para referirse a los autores, escritores o productores que intentan atraer a la audiencia LGBTQ+ al dar pistas sobre una posible relación del mismo sexo entre personajes (Mitchell, 2018) pero en donde no hay confirmación o en donde los personajes terminan siendo heterosexuales a pesar de haberse visto lo contrario. 

Por ejemplo, esto puede apreciarse en su libro y obra teatral Harry Potter y el legado maldito, en donde sus personajes principales Albus Potter y Scorpius Malfoy muestran afinidad y cercanía, pero que, por medio de un solo diálogo, la magia se pierde y uno de los personajes muestra de pronto una atracción hacia un personaje femenino. Del mismo modo, recuerdo aquel entonces en que dijo que Dumbledore era gay (2007), pero que porque los gays se ven como todos los demás había decidido no agregarlo al canon. Para mí y para muchos fue una revelación en un principio; en aquel entonces todavía no comprendía la importancia de la representación y, para mí, ella ya había hecho una inclusión y un gran cambio, pero, ¿solamente un personaje gay en un universo tan grande? 

Pero Rowling supo cómo seguir ganándose a muchos, incluyéndome, con ese argumento a través de los años, así como también nos ganó por responder de manera inteligente y sarcástica que caracteriza a las personas británicas. Aprovechando esto, sacó más material relacionado con el universo mágico cinematográfico, Animales fantásticos, en donde el personaje icónico de Dumbledore vuelve a aparecer, pero de manera visual distinta: joven, bien parecido, dejando atrás las grandes capas de mago para utilizar algo más moderno, de acuerdo al contexto de las películas.

Al ver esto, inmediatamente la comunidad mostró interés, ya que esto supondría que, al ver la juventud de Dumbledore, podríamos ver la relación gay que Rowling (Kieffer, 2019) vendía como “increíblemente intensa” y “apasionada”. Sin embargo, se aclaró que el personaje no iba a mostrarse explícitamente gay.

Siendo una de millones, siento decepción al ver que uno de los personajes más importantes de la literatura actual haya decidido usar su plataforma para decirle al mundo que no acepta que una mujer trans no es una mujer. Es inimaginable pensar en el sentir de las personas que son fans de la saga y que se vieron resguardadas todos estos años en un mundo mágico mientras su autora favorita les da la espalda. 

Una vez le llegaron a preguntar cómo le gustaría ser recordada. Ella respondió hablando de su innegable talento para escribir. Lamentablemente, será recordada como aquella persona que decidió atacar a un importante sector con un Avada Kedavra lanzado a traición. A los que a pesar de que nos cambió la vida y que tendremos a Harry en nuestro corazón por siempre, no nos queda más que lanzar, más que hechizos de protección, llamadas de atención, tuits, apoyos económicos, firmas de peticiones, campañas de concientización, así como estar dispuestos a preguntar, aprender y enseñar. 

La delicia de morir


¡No, no, no, no! ¡Pero qué delicia había sido morir! La finalidad de la existencia de la humanidad es precisa e irónicamente ésa: vivir para morir… pero ¡ah! Nada había sido tan placentero como su caso.

Él había nacido en 1985, aquel año en que la gente se volvió histérica por el SIDA, a tal grado que él fue el resultado del último acostón que tuvo la pobrecilla de su madre en su vida. Por eso el papá se fue con otra vieja y por eso la primera parte de su niñez estuvo de la chingada, llena de privaciones y disturbios emocionales. Pasaron unos nueve años y la mamá se cortó las venas simplemente por tener un hijo y después de tratar de hacerse cargo de él durante fuertes crisis financieras, así que terminó viviendo con su papá y su joven y guapa novia. Le decían La Guapa pero de eso no tenía nada.

A los años el papá se enfermó porque resultó que la cabrona de La Guapa andaba enferma del condenado virus o síndrome o como se llamara; la cosa es que los dos terminaron sidosos y muertos rápido y él acabó en la calle porque prefería eso al DIF. Anduvo mendigando por un par de años hasta que lo reclutaron en una banda que se metía a robar a las casas de los ricachones, porque por qué no entrar  y robarles algunas cosas si ellos se las podían volver a comprar, pues.

Y así anduvo, entrando, agarrando cosas y saliendo ágilmente, por lo que lo apodaron El Conejo. Por primera vez tenía un grupo que no se burlaba por su delgadez, ahí él era la pieza clave de la operación. Pasaron unos meses y los miembros de la banda decidieron regalarle al Conejo una hora con la vieja de su preferencia, que porque ya tenía que dejar de ser un señorito. Él se negó en un principio por el pinchi SIDA y El Pato le contó de la magia de los condones, así que terminó aceptando, no sin antes decirles a los tres que si se moría, sería su culpa. Ya que escogió a una morena de cabello largo y aparte flaca como él, los demás los metieron al motel.

Sin embargo, él no pudo conocer las grandes maravillas del sexo porque la tipa le dio una pastilla que para que se le parara el pito, pero que más bien le terminó parando el corazón. Se dio cuenta que estaba muerto casi al instante, porque su alma o lo que sea salió de su cuerpo y podía verse a sí mismo desde arriba. Vio cómo la muchacha abría la ventana del cuarto y salía corriendo, dejando las zapatillotas cual Cenicienta. Él siguió a su asesina y vio que se encontraba con otra vieja como de la edad y las dos se fueron. Seguramente habían dejado a otro tieso en otro cuarto de motel para huir de su padrote. Bueno, algo tenía que resultar de su muerte.

Pero aquello no fue lo mejor, oh no, sino que cuando regresó encontró al padrote bien encabronado y a sus amigos con cara de sorpresa al verlo muerto. El padrote se fue en chinga tras las mujeres y los otros tres se hicieron los machos para no chillar. ¡Ay, sí lo querían los condenados! Estuvieron a punto de dejarlo pudrirse ahí hasta que El Pato les dijo al Correcaminos y al Porky que no podían dejarlo, que lo único bueno que podían hacer era llevarlo a enterrar porái. Al fin y al cabo había sido su culpa. El cabrón del Conejo había predicho que moriría por andar de caliente, y quién hubiera dicho que sería tan pronto.

El Correcaminos se fue a buscar una pickup. El Conejo lo siguió y le encantó la habilidad con la que su amigo la robó fuera de un barecillo cercano. Al regresar al motel, los otros dos ya tenían envuelto el cuerpo en unas sábanas floreadas y lo llevaron hacia la ventana, donde le golpearon la cabeza y se les cayó unas dos veces ¡vaya show! A pesar de estar muerto se partía de la risa al ver su cuerpo todavía aguado ser zangoloteado en un acto que pretendía ser solemne. Al subirlo por fin, los tres se pusieron en la parte de enfrente y él se subió con ellos, total, ya no hacía bulto.

⁠—¿Qué chingados vamos a hacer si alguien nos ve? ⁠—preguntó El Porky. El Porky siempre fue un miedoso y un pendejo.

⁠—Pos nada, nosotros no lo matamos, nomás lo vamos a enterrar ⁠—contestó El Pato.

⁠—Pero alguien se va a dar cuenta de que es un muerto…

⁠—Nadie se va a dar cuenta a menos que tú les digas “eh, aquí llevamos a un difunto”. Cierra el hocico ⁠—dijo El Correcaminos. El Conejo volvió a reírse, ya podía imaginarse al Porky gritando eso, porque sí era capaz.

El Porky no cerró el hocico, sino que se puso a rezar algo; él podía ser un reverendo idiota pero como que tenía respeto por los muertos. Los otros dos se callaron y lo dejaron decir cosas que hicieron que al Conejo también se le quitara la risa.

Llegaron a la parte trasera de un panteón y se fueron a buscar unas palas. Cavaron como unos tres o cuatro metros y lanzaron el cuerpo al hoyo. Y hasta ahí llegaba el cuerpo del Conejo, aquel que nunca tuvo gran cosa pero sí unos buenos amigos al final de su miserable vida. Los amigos lo enterraron y se fueron. ¿Y luego? 

Su alma no se fue ni al más allá o al otro lado. Nada. El alma del Conejo deambuló por días que se transformaron en meses, buscando a otras almas desgraciadas como la suya. Terminó encontrando algunos que le dijeron que cuando cumpliera su asunto pendiente llegaría una luz y se lo tragaría. Esos mismos le dijeron que ellos llevaban huyendo de la luz por años, que porque podían disfrutar de las maravillas del mundo sin pagar, hacer filas ni nada. 

Así, El Conejo podía ahora entrar al cine y sentarse donde quisiera, leer revistas e incluso leer algunos libritos de las bibliotecas a altas horas de la noche, traspasar retenes y fronteras sin necesidad de identificación, husmear en la vida o en las casas de los demás sin ser detectado, ¿qué más podía pedir? Tal vez extrañaba el sabor de la comida o el de las chelas, pero con eso de que no le daba hambre o sed, al final no tenía importancia. El mundo seguía su curso y en otros lados les iba incluso peor que lo que le había ido a él, así que había tenido la mejor de las suertes. Se unió a las marchas en contra del nuevo gobierno priísta, nadie lo oía pero gritaba con todas sus fuerzas; la muerte lo estaba haciendo un intelectual, algo que no hubiera sido de haber vivido. Se enteró de los avances con la lucha contra el SIDA, contra el cáncer; el mundo era un paraíso y un infierno.

De sus amigos el único sobreviviente había sido el pendejo del Porky, que terminó no siendo tan pendejo ya que se salió de la banda para meterse a estudiar. El Correcaminos y El Pato se mataron por andar bien pedos y manejando. El Conejo nunca encontró a sus fantasmas, lo que, según le habían dicho en ese limbo, significaba que no tenían asuntos pendientes.

El Conejo no quería ir al más allá, sino quedarse en el más acá. Había sido una delicia morir, así que no supo ni quiso saber sobre su asunto pendiente.


Sin pólvora, pero con tinta




La necedad es la razón de esta guerra; el papel y la pluma parecen odiarse al momento en que mi mano se acerca a cualquiera de ellos. Pero ahí sigo, aferrada, como si quisiera hacerle honor a todos quienes me han inspirado, pero también como si quisiera deshacerme de todo aquel que me ha defraudado.

Si logro poner las palabras, las oraciones, los puntos, las comas que necesito, mi sangre se vuelve tinta y el cañón se descarga, pero el proyectil a veces se equivoca, y en situaciones más dramáticas, la fuerza del cañón me avienta y me quedo sin fuerzas. Pareciera como si la necedad hubiera sido derrotada, pero no es así.

Sin embargo, aquellas batallas quedan inconclusas porque otras comienzan a vislumbrarse en un horizonte más lejano, por lo que parece que abandono cuando más bien termino del otro lado del campo de batalla. Adiós, prosa. Hola, reseña de libro número veintialgo. Adiós, prosa. Hola, poesía.

Prosa de mi vida y mi futura muerte, me alegra ver que, a pesar de tanto tiempo, sigas ahí. Eres igual de necia que yo en este campo de batalla. Parece que ninguna de las dos va a ceder en soltar la paloma de la paz. Vamos a seguir teniendo más heridos, vamos a enfrentarnos hasta que haya pérdidas, vamos a pelear por saber qué artillería usar. Vamos a aliarnos mientras nos odiamos y a amarnos cuando estemos perdidas.

La necedad es la razón de esta guerra, y parece que esta va a igualarse a aquella Guerra de los Cien Años.

Fragmentos de color sin pincel

Alexandra apesta para la poesía dadá...  y también para los demás estilos de escritura, pero esto le saca canas esmeraldas.

Después de buscar y recortar palabras y de ordenarlas de dos maneras, en la primera separando por color y en la segunda buscando una historia, me di cuenta que la historia a la que estaba llegando es una que ya me es MUY conocida. 




Esto ya lo he contado aquí en el blog. Resulta que, desde hace como 13-15 años, he estado tratando, en serio TRATANDO, de escribir algo que tiene relación con las palabras que escogí al querer realizar esta actividad. 




He retomado mi historia y la he dejado no sé cuántas veces, he perdido libretas de maneras catastróficas, he cambiado enormes partes de la trama pero he dejado diálogos a lo largo de los años, en fin. 




El punto es que parece que es una historia que no me dejará en paz y esta actividad ha sido mi "pequeño recordatorio" que tengo un bendito documento de Word al que no le he añadido ni quitado nada desde hace una eternidad a pesar que dije que iba a aprovechar mi año sabático (y luego estamos encerrados, no tengo excusas).

No voy a leer

Por ahí en Twitter me encontré este Booktag, pero como nadie me etiqueta y yo soy bien metiche, pues lo voy a hacer aunque no me inviten porque a veces me aburro :) Es simple: esto se trata de poner el por qué no se van a leer ciertos libros.


1.- Saga que no voy a continuar:

Divergente de Veronica Roth


Recuerdo que me costó bastante comenzar el primer libro, pero el final me gustó, de hecho me dejó bastante enganchada, por lo que decidí comprarme el otro casi enseguida. Pero definitivamente no llegó a atraparme de tal manera a como lo había hecho ya Los juegos del hambre. Terminé el libro aún así, me compré el tercero, pero nunca lo leí. El estilo de Veronica Roth me gusta mucho, así que espero que pueda leerla luego en algo que no sea una serie.


2.- Autor que no volveré a leer:

Siento que esta es difícil porque se me vienen muchos escritores a la mente por el hecho que he leído libros bastante malos, pero esta vez me voy a ir por el hecho que he terminado con el corazón roto y porque me ha dejado decepcionada.

J.K. Rowling



Ha intentado darle el beneficio de la duda, pero cada vez hace las cosas peores en vez de remediarlas. Me quedo con Harry Potter y nada más, nada de Robert Galbraith, nada de los spinoffs dentro del universo mágico. Esa mujer necesita un alto. Está sedienta de poder. Y me duele porque fue mi ejemplo a seguir la mayor parte de mi vida.


3.- Libro que no reelería jamás:

American Psycho de Bret Easton Ellis


Sabes que estás leyendo a un narrador en el que no puedes confiar, pero ese no es el problema, el problema es que... todo es muy explícito... y muy asqueroso. Yo tengo límites. Hay una escena con un ratón y el ratón no es el problema.


4.- Autor que nunca voy a leer:

Robin S. Sharma



No tengo nada en contra de él, pero ya he intentado leer libros motivacionales y de ese estilo y simplemente no son lo mío. A lo mejor en la secundaria sí lo hubiera leído, porque había una extraña moda en ese entonces en donde estabamos leyendo a Paulo Coehlo a Carlos Cuauhtémoc Sánchez y barbaridades de esas, pero ahorita PASO.


5.- Libro que no volveré a retomar:

The Elephant In the Mirror de Annette Earl


Mi ex me recomendó este libro un par de veces, pero me dijo que no gastara dinero en él porque su hermana lo había escrito y como que no son los mejores amigos del universo, lo que no le dije fue que luego lo conseguí en audiolibro. Pero tuve el mismo problema que con Sharma. El libro es motivacional. Intenté escucharlo e incluso seguir los ejercicios, pero definitivamente no fue lo mío. Además, con eso de la ruptura, no quise seguir dándole cuerda al asunto, así que BYE.


¿Cuáles son los que tú no vas a leer? 


Y mi madre todavía me pregunta por qué soy una inadaptada social


Mi mamá no le preguntó nada a nadie desde que llegamos a mi nueva escuela, simplemente saludó con una sonrisa de oreja a oreja a todo mundo y con su estruendoso "buenos días". Con mucha seguridad, me llevó a un salón que tenía el número 10 arriba del marco de la puerta. Sin embargo, yo noté que había una hoja recién pegada con cinta adhesiva que indicaba que el grupo era el 2-20 cuando yo tenía que dirigirme al 1-10.

—Mami, creo que este no es mi salón.

—Claro que sí. El día que te vine a inscribir me dijeron que ibas a estar en el grupo 1-10 y este es el salón 10. Tiene sentido.

—Pero aquí dice que...

—Yo creo que ya casi va a tocar el timbre y el salón está casi lleno. ¿Por qué no entras y agarras un lugar? Yo me quedo aquí hasta que entre tu profe.

—Mami, todos aquí se ven bien grandes...

—Pues ya ves que todos siempre han sido más grandes que tú, con eso que te metí a la primaria a los cinco años en vez de a los seis.
Y no me quedó de otra más que entrar. Sentí cómo muchos me clavaban la mirada.

¡NIÑA NUEVA!

"Ok, Ale. Es normal que la mayoría ya se conozca. Esta escuela también tiene primaria y seguro quisieron quedarse en su primer año de secundaria aquí también. Ok, pero, ¿entonces cómo vas a conseguir amigos si ellos ya se conocen? ¿Te van a ver feo porque eres una nerd, porque vienes de escuela de gobierno y porque vienes becada?"

Uno de los únicos lugares disponibles era uno que estaba justo frente al escritorio del profesor. Como no quise que las miradas duraran aún más, escogí ese mesabanco y miré a mi mamá, quien me siguió sonriendo, pero esta vez de manera cálida. Me calmé por un momento hasta que tocó el timbre y ella, fiel a su palabra, se marchó hasta que el profesor entró.

El profesor saludó, muy altivo, y aun así la mayoría lo saludó con gritos de emoción, como si se tratara de su profesor favorito.

La mayor parte de la clase consistió en el profesor haciendo preguntas sobre las vacaciones de verano y todos respondiendo entusiasmados y también haciéndole preguntas. Pasaron unos angustiantes 40 minutos cuando el profesor decidió pasar lista. Al terminar preguntó si había alguien nuevo o si alguien había hecho falta de mencionar.

Obviamente me tuve que poner de pie.

Me pidió mi nombre y apellidos y él había terminado de anotar cuando comprobé en su lista que yo no era la que me había equivocado de salón.

"Computación II. Secundaria. Salón 10. Grupo 2-20."

Y de todas maneras, tratando de no llorar, pregunté con voz aguda:

—¿Este no es el salón de primer año?

Y el profesor, como ya lo había demostrado por cuarenta minutos, tuvo la desfachatez de soltar una risita.

—No. Esto es segundo.

Y tachó mi nombre de un jalón. No dijo nada más, pero se me quedó mirando con una sonrisita burlona.

Sin voltear a ver a los demás, agarré mis cosas y salí del salón lo más rápido que pude. Sentí cómo las lágrimas salían por fin y cómo mi cara pasaba de caliente a fría de un momento a otro. Casi podía escuchar al profesor haciendo un comentario respecto a mí hacia el salón en ese preciso instante y no sabía si iba a acabar vomitando.

La dirección estaba casi a un lado y una de las prefectas me vio y se acercó a mí. Fue muy amable, me calmó y me llevó al salón correcto.

Nadie preguntó por mi llegada tardía. Todos se veían tranquilos, como todos aquellos en su primer día de clases en una escuela nueva, pero obviamente no tuve tiempo de tomar apuntes de esa primera clase porque la hora había terminado.

Antes de que entrara el siguiente profesor, la directora pasó y nos dio la bienvenida, así como también nos pasó nuestros horarios.

Me había perdido de mi primer clase de biología, pero ya venía la segunda de computación.

Sobre los textos del Medioevo y Renacimiento


Cuando estábamos en la primaria, en la clase de Historia para ser precisa, una de las actividades que más se realizaban, además de resúmenes, eran líneas del tiempo, seguramente porque aquello nos mantenía demasiado ocupados mientras tratábamos de no revolvernos con tanta fecha y acontecimiento. A mí simplemente me causaban conflicto porque trataba de que las líneas me quedaran derechas y que las descripciones no chocaran unas con otras. A pesar de que esto no es una línea del tiempo en sí, este texto busca recalcar ciertos aspectos importantes del Medioevo y Renacimiento vistos en clase (con un poquitín sobre Modernidad e Ilustración solo a modo de comparación).
La humanidad ha pasado por momentos tanto de censura como de difusión y expansión de los centros de conocimiento; diferentes eventos han marcado un cambio en la manera de pensar de las personas, tanto si están a favor o en contra de regímenes, monarquías o cualquier otra forma de gobierno. Como ya se habló un poco de censura con anterioridad, ahora toca el turno de su antónimo, para lo cual es necesario valernos un poco de las ya mencionadas líneas del tiempo, pero sin acaparar tanto detalle que pueda hacer que este texto resulte abrumador.
En la época del Medioevo (siglo V – siglo XV), los monasterios eran lugares llenos de espiritualidad, arte y silencio a los cuales asistían monjes que vivían de manera entregada a Dios y aun así, su vida solitaria dio un pequeño giro al querer  “reunirse para tener algo en común”. Sin embargo, lo esencial en los monasterios era la vida religiosa y sólo subsidiariamente la cultura y la educación. Su aspecto intelectual era muy bajo pero en cambio fue muy elevado su lado moral y espiritual. Su finalidad educativa más importante era la formación de los monjes. Era al fin y al cabo, un comienzo. En este periodo aparecen obras tanto aprobadas como censuradas, tales como los textos de San Francisco de Asís, o Beowulf.
Después de la caída de Constantinopla, lo cual se considera el fin de la época anterior, el mundo de las artes entró en auge y la misma se caracterizó por el renovado interés del mundo grecolatino y el humanismo, llamándose Renacimiento. La curiosidad científica aparece, así como también se fortalece de nuevo la escuela de Platón en cuanto los estudios de la naturaleza. Además de retomar a Platón, personajes como Copérnico, da Vinci o Kepler dieron aportaciones importantes en el mundo de la ciencia o filosofía. En cuando a la literatura, los cronistas ayudaban a los privilegiados lectores a tener acceso a las conquistas de los nuevos mundos; los poetas tales como Shakespeare le daban al mundo algo de entretenimiento con  amor y drama, mientras que la Utopía de Tomás Moro mostraba a la sociedad ideal.
Con la llegada de la Modernidad (a partir del siglo XVI), se llega a la conclusión de que la verdad no la tiene Dios y que el hombre es un ser capaz de interpretar su palabra; Descartes después cuestiona desde la misma razón.
En la Ilustración (mediados del siglo XVIII), las críticas respecto a las formas de gobierno son más que sonadas, lo cual hace que haya acciones por parte de la sociedad; autores como Montesquieu con sus aspiraciones de libertad o Rousseau con frases como “el hombre nace libre, pero de todos lados está encadenado” no hacen más que mostrar el descontento hacia la opresión social y hasta educativa de aquella época.

Una de las cosas que resulta, no precisamente sorprendente pero llamativa, es el hecho que algunas escuelas o corrientes de pensamiento, por ejemplo la de Platón, hayan tenido importancia en un contexto distinto. Si bien no se dieron de tal manera en la época en que él u otro pensador o autor hayan vivido, esto puede concluir que si un grande llegara a surgir en nuestra época, puede que su gloria le llegue más de un par de años después, ya que puede que sus aportaciones lleguen a ser censuradas en algún momento o puede que el mundo no se encuentre preparado para tal movimiento.
La difusión de los textos y de las ideas se dio y sigue dando gracias a maestros y discípulos a lo largo de diferentes etapas dentro de la línea del tiempo de la literatura, ciencia y filosofía. Las nuevas ideas inspiradas por pensadores del pasado les han dado la oportunidad tanto de ser escuchados y, en la medida más grave, a ser censurados. Sin embargo, así como sus ideas evolucionan, también lo hacen las ideas colectivas de las sociedades. Esto mismo les ha formado un carácter a muchos pueblos, a tal grado que se busca en que la censura sea irónicamente censurada y que tengamos la oportunidad de contar con el conocimiento universal.
Bibliografía:
About Español: https://www.aboutespanol.com/que-es-el-renacimiento-2206950
Educación medieval: https://edumediaudenar3.webnode.es/educacion-medieval/educacion-monastica/
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Sobre la censura



La primera vez que leí sobre la palabra “censura” relacionada con algún libro fue en una revista. Tendría yo creo unos trece años y aquello estaba acompañado por una imagen de personas quemando libros de Harry Potter y con cruces en las manos. Era una imagen pequeña, pero considerando que Harry Potter era, y sigue siendo, parte importante en mi no tan corta vida, aquello me dejó con un mal sabor de boca y con la pregunta ¿por qué niños de otros lados no pueden leer la maravilla que yo estoy leyendo? Meses después, mis padres también tomaron la decisión de censurarme los libros porque me estaba obsesionando con ellos y porque era mejor si comenzaba a hacer otra cosa en vez de quedarme encerrada leyendo… obviamente no hice caso. 

Según a lo que pude investigar después, y recordando un poco el texto que leímos de María Carvajal, Harry Potter fue censurado en los Emiratos Árabes porque incentivaba a la brujería. Cuando yo era niña y leía la saga, sí llegaba a imaginar que dentro de unos años mis maravillosos poderes se desarrollarían, así que, si me pongo en los zapatos de mi católica madre de ese entonces, puedo concluir que mis delirios afectaban mi realidad un poco, pero… yo era una niña (¿tan malo era tener ilusiones?), simplemente tenía que crecer para darme cuenta que lo más importante de esos libros era la amistad que compartían los protagonistas, la unión familiar y que el bien tenía que triunfar sobre el mal. Para eso tuve que dar una segunda y tercera releída, algo que no hubiera podido hacer si en la iglesia le hubieran dicho textualmente a mi mamá que mi héroe era obra del Diablo… tal y como pasó con las caricaturas de Pokémon.

CENSURA. Pokémon fue sacado de mi vida y casi lo logran con una serie de libros porque un padre les dijo a los feligreses que esas eran cosas que no podían verse ni tenerse en casa. La censura es puesta por aquellos que tienen el poder. Esa frase fue mencionada en clase y ahí era donde quería llegar.
En el libro Censores trabajando se destacan puntos importantes que reflejan una idea clara de una censura a mayor escala:
  • Los libros no se publicaban en Francia sin que antes se sometieran a revisión
  • No se podían publicar libros que tuvieran ideas contrarias a las del rey
  • Se censuraban libros que simplemente no eran buenos
  • Los que se encargaban de censurar, también se dedicaban a editar
  • Se llegaba a considerar si los libros eran dignos de ser publicados
  • Al paso del tiempo, los lectores podían percatarse si sus libros contenían partes censuradas, ya que se ponían códigos en ellos (como puntos suspensivos)
  • No había castigos físicos, pero aquello llegaba a afectar relaciones laborales, para bien o para mal (chantajes)
  • Se contaba con un canon literario (lo leíble, lo aceptable) y los índices (libros prohibidos) 

Uno podría pensar que la censura de libros es algo del pasado, pero la libertad de expresión no puede ser absoluta. A continuación adjunto una pequeña lista de libros contemporáneos y las razones por las que fueron censurados en un mundo en donde la información tiene cada vez más alcance debido a los medios de comunicación masiva (más recientemente con el internet):

Rebelión en la granja – George Orwell
Por su crítica a las élites del poder.
Obras completas – Julio Cortázar
En este caso, el censurado fue el autor. Se le incluyó en la lista negra de la dictadura militar en Argentina.
El código Da Vinci – Dan Brown
Por hacer ficción con pasajes de la vida de Jesús.
Diario – Ana Frank
Por la dureza de los hechos que se narran.
Sherlock Holmes – Sir Arthur Conan Doyle
Al igual que Cortázar, este fue un autor censurado debido al ocultismo mencionado en los libros.
Lazarillo de Tormes
Por sus críticas a la iglesia.
Persépolis – Marjane Satrapi
Por la descripción de Irán en tiempos de guerra en sus páginas.
Charlie y la fábrica de chocolate – Roald Dahl
En este caso hubo autocensura, ya que el autor decidió cambiar la descripción de unos personajes.
Los viajes de Gulliver – Jonathan Swift
Por su visión anticolonialista y fraternal entre naciones.
Madame Bovary – Gustave Flaubert
Por las situaciones de adulterio, ya que atentaba contra la moral.

No importa si el libro es sobre un niño huérfano que lucha por salvar al mundo y a sus amigos, no importa si los animales poseen la misma inteligencia que los humanos, estos libros inocentes pueden ponerse a la par de aquellos que describen guerras reales vistas por los ojos de unas niñas y pueden a censurarse si tienen una idea contraria a la de un rey, a la de una religión, a una forma de gobierno. No importa cuán grande sea. Pero como bien se mencionó en clase: [la libertad de expresión no puede ser absoluta pero] no es el caso del libre pensamiento.

Bibliografía:

IberLibro: https://www.iberlibro.com/libros/libros-censurados-prohibidos/index.shtml
La censura literaria de María Carvajal
Libros en llamas. Historia de la interminable destrucción de bibliotecas de Lucien X. Polastron
Censores trabajando: De cómo los estados le dieron forma a la literatura de Robert Darton